viernes, 11 de mayo de 2012

Salú Caloi

Un martes casi de verano, a pleno sol, inusual para un 8 de Mayo, se nos fue Caloi al Cielo.
Quedan Bartolo, Clemente, el hincha de Camerún y tantas otras creaciones de un dibujante que graficó cosas muchos más trascendentes que sus meros y brillantes personajes.
¿Dónde andará aquel dibujo de puño y letra que estaba pegado en la pared de mi cuarto? Ese "Salú Alejo" que me regalara Caloi por intermedio de mi compañero de primario Maxo Velázquez me quedó grabado a fuego en el corazón y aunque mi trazo para dibujar en muy pobre, casi que podría retratar a ese Clemente futbolero con el pañuelo en la cabeza, presto para ir a la cancha.

Me acuerdo de esperar las nuevas canciones del Mundial 82, donde el negro de Camerún eclipsó todas las simpatías con su hueso en la cabeza y su "Bu rum bum bum". Voy a contar que grababa esos temas en una cassetera Winco y la piel y mis sentidos experimentan una vuelta al Paleolítico, pero así era nomás.
Y volviendo al gran Carlos Loiza, por siempre Caloi, ¿se puede entender que un hincha de Ríver haga a su "hijo de las caricaturas" -Clemente- de Boca Juniors? O mucha grandeza o bastante amplitud de criterio a la hora de haber tomado semejante decisión.
Desde aquí, con humildad vaya mi recuerdo a un hombre que vive; vivirá en sus creaciones y además recreó muchos momentos felices de quienes ya contamos con algunas décadas.
¡Chapeau Caloi, maaestro!!

viernes, 2 de marzo de 2012

Re cuerdos

Parado en un punto indefinido del Universo contemplo el horizonte mientras el viento me acaricia. Pretendo descansar la mente pero, sin quererlo, me incita a meditar.
Recuerdos, proyectos, ilusiones, tristezas y demás pensamientos vienen a mi sin que yo los haya llamado.
Me acuerdo que una vez leí a un famoso escritor/ajedrecista escocés decir que el pensamiento es un pecado capital porque, por un lado te vuelve un ser racional y, por el otro, invade tu cerebro en todo momento interfiriendo lo que sentías o tal vez interrumpiendo esa "desconexión" que cada tanto tan bien nos hace. ¿Será así?
Hoy, 2 de marzo de 2012, no es para mi un día más, mas se que, como cualquier otro, tendrá veinticuatro horas y sus vaivenes propios. Simplemente si cabe, habré de afrontarlo y vivirlo como lo que es.
El sol ya se orienta distinto, sus rayos no caen tan perpendicularmente sobre el hemisferio Sur, son los albores del otoño.
Marzo es, a todas luces, el mes de la vuelta a la gran actividad laboral y escolar. No importa ya que el clima sea más agradable, menos agobiante. Las sensaciones de calor, cansancio y atosigamiento vienen del trabajo, los horarios y no precisamente de la temperatura y la humedad.
Es lo momento de precisar un organigrama de tareas semanal que durará, casi inexorablemente, hasta entrado el mes de diciembre.
El año calendario que tan lento se movió entre el 1 de enero y el singular 29 de febrero ahora ha tomado velocidad y uno debe adaptarse a ello, le guste o no.
Del calor hacia el frío, de las tonalidades verdes hacia las amarillentas, de los rayos radiantes a los tenues del sol, de las jornadas de plena luz a la oscuridad cada vez más intensa: en fin, una ida y vuelta de sensaciones que, por medio de los distintos sentidos, estimulan a cada ser humano.
¿En el hemisferio Norte será al revés? ¿Cómo lo vivirán cerca del Ecuador dónde no hay cuatro estaciones con cambios significativos? ¿Será siempre los mismos colores y aromas que regala el paisaje? Dudas que me surgen al Sur del cielo.
Mientras Cristina quiere reformar el Código Civil pero no puede arreglar los trenes; Macri se contenta con hacer miles de avenidas doble mano en vez de ir a la solución de problemas de mayor calibre y Scioli se preocupa porque los adolescentes puedan faltar las veces que quieran al Colegio y no queden libres, no sea cosa que tener ciertas responsabilidades les cree un trauma en plena etapa de la pubertad, yo sigo aquí liado como la Presidente con los informes guardados de TBA, dubitativo como el Intendente con el subte e intentando no caer en las conductas de libertinaje a las cuales el Gobernador me tienta. Ni hablar que bueno sería poderme aumentar mi sueldo alrededor del 100% y orillar los 10000 dólares por mes, emulando a Cavallo, como hacen los legisladores que aprueban 300 proyectos a fin de año en dos días pero se aumentan las dietas a principio, aún antes de empezar las sesiones ordinarias de su trabajo parlamentario.
En fin, aunque los balances suelan cerrar al 31 de diciembre, se me ha ocurrido cerrar un trimestre al 2 de marzo (que más bien debería ser un bimestre).
Perdón por los divagues, gracias Dios por los recuerdos y momentos vividos.
No reniego ni lo haré del pasado, lo disfrutaré en su justa medida, atesorando todo lo bueno y aprendiendo a convivir con lo negativo.
A seguir con fe para adelante ya que "al volver la vista atrás, se ha de ver la senda que jamás se ha de volver a pisar". Buen marzo para todos.

Alejo de Dovitiis © 2012

jueves, 16 de febrero de 2012

El entrenador desentrenado

No hay peor alumno para un coach que su propia persona.
Se supone que justamente sería fácil conducirse a uno mismo pero, en muchas ocasiones, resulta la tarea más ardua de todas. ¿Necesitaré un entrenador? Realmente sería más que oportuno, mas cuestiones de tiempo y económicas hoy me lo impiden.
Debo poner en práctica mi método (¿tengo uno integral?) en mi propia piel y ver que sucede. Si sale mal tengo a quien echarle la culpa: ¡a mí!
A ver, por ejemplo: el caso de las aperturas es paradigmático. ¿Por dónde empezar? ¿Y cómo? He leído libros excelentes pero muy fundamentalistas que me parecen ayudan mucho y sencillo pero no colaboran a la hora que uno piense y...el ajedrecista debe sí o sí reflexionar mucho. Se supone que las enciclopedias y bases de datos sirven, pero (y siempre hay un pero) conviene usarlas una vez entendido lo que se pretende incorporar a su repertorio. ¿Entonces? Pues creo que no me queda otra que agarrar el lindo tablero que me regalara un ex alumno y empezar a mover las piezas despacio y pensando para comprender lo que sucede.
¿Qué hacer con el medio juego? He reinstalado viejos programas rusos que me sirven de mucho y he notado que mi cerebro -oxidado y todo- no ha respondido tan mal a las exigencias de esos extraños muñecos que los europeos del Este ponen a la hora de ponerte a prueba. Pero claro, desde ya que se necesitan libros, partidas propias y analizarlo mucho todo, todo. ¿Sobreviviré a tanto? Uhmmm no lo creo.... Me parece que el libro de Marin Aprenda con las leyendas debo verlo en profundidad al igual que seguir con el fabuloso Usted juega de Franco.
Y por el lado de los finales....ay ¡Mi Dios! Tengo buenos libros y de tan maravillosos que son termino por admirarlos antes que leerlos. Por caso, tengo un que me llegó de Europa del IM norteamericano Jeremy Silman que es estupendo y prometo leerlo pero voy tan lento que sus más de quinientas hojas me llevaran más tiempo que a Miguel Ángel pintar La capilla sixtina.
Mientras sigo debatiéndome entre el entrenador y el jugador (el primero reta al segundo para que tome velocidad) he de ponerme con un libro americano de aperturas de Alburt y Dzindzichashvili. ¡Hacen las cosas tan sencillas los americanos! Todo, al leerlos, parece too easy pero luego frente al tablero el asunto se me pone castaño oscuro.
¿Creen ustedes que ésto es una queja, un relato desencantador? No, es una señal de leve despegue que pretende, en el fondo de todo, darles -si humildemente me permiten- un consejo: organicen bien su método de estudio antes de empezar y una vez que han "zarpado" no duden, a lo sumo vayan corrigiendo el rumbo acorde a las viscicitudes del mar.
Que les sirva y a mi también, espero nos tengamos informados.
¡Gracias! Y los relojes ya están marcha....

Alejo de Dovitiis © 2012

domingo, 22 de enero de 2012

Las quejas del Gran Arturo

El pasado domingo 15 de enero, en la última nota de la revista La Nación, el escritor español Arturo Pérez Reverte -autor de La tabla de Flandes y persistente aficionado al ajedrez- se quejaba sobre la falta de ajedrez en las escuelas españolas en su artículo Sobre niños, vida y ajedrez cuyo link procedo a pasarles: http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/609/sobre-ninos-vida-y-ajedrez/.
Me gustado mucho este párrafo de la citada nota: "Después, los cuadros blancos y negros, las piezas en sus escaques, me ayudaron a entender mejor el mundo por donde eché a andar temprano, mochila al hombro. Gracias al ajedrez, o a los perfectos símbolos que lo inspiran -repito que soy jugador mediocre, a menudo torpe-, encajé de modo razonable el miedo al aguzado alfil, el horror de la torre devastadora, la soledad del peón aislado en su casilla, los cuadros blancos, negros, fundidos en grises, de la turbia condición humana".
No caben dudas del amor al ajedrez que tiene Pérez Reverte y de su poca imparcialidad en el análisis (cosa que a mí también me sucede al escribir estas líneas) pero en muchas ideas pone el acento sobre las íes. Veamos:
La clase política que dirige mi país (y la de la gran mayoría) no ve al ajedrez como un deporte y si lo piensa así, no lo cree masivo, merecedor de un gran apoyo. No suma votos el ajedrez, tal vez porque quienes estamos inmersos en él no lo sabemos vender (explicitar sus ricas cualidades).
La clase dirigente del ajedrez no se preocupa demasiado por el ajedrez en las escuelas, prefiere el ajedrez federado y que los colegios con sus profesores "hagan sus labores" sin molestar la de ellos (no sea cosa que los padres de esos infantes decidan que participen en el ajedrez escolar y no en los campeonatos argentinos). Lo que no entienden - a mi modesto entender- es que el ajedrez escolar es formativo y aparte de engrosar el desarrollo humanos de los niños, prepara a quienes los deseen para insertarse en el ajedrez competitivo, es decir, la escuela formará humanos, algunos de los cuales, serán grandes ajedrecistas y el resto tendrá la dicha de haber practicado una acción lúdica que, sin saberlo, le hizo mejorar su capacidad de razonamiento.
Los profesores nos ocupamos de nuestra "quintita" y si alguien osa tocar nuestro huerto ¡zas! le damos rápido un empujón u obramos en consecuencia para que ese "invasor molesto" salga despavorido. Yo debo estar inmerso en ésto, seguro, pero suelo destacar la tarea de otros profesores que desde el casi anonimato realizan una labor estupenda. ¿Conocen muchos lo qué realiza Andrés Koslab con los niños en Pico Truncado (Santa Cruz) a 2000 km al sur de Buenos Aires? ¿Sabrán algunos que el profesor Alberto Ganín trabaja de manera sobresaliente con niños de dos provincias en Ceres (Santa Fe) y Selva (Santiago del Estero)? Podría dar muchos ejemplos más y me quedaría corto, sin embargo, recuerdo con cuando con el MI Enrique Scarella, amigo y brillante profesor, quisimos hacer lazos con otros profesores de Argentina vía internet ninguno fue capaz de sumarse a la movida ¿y entonces? ¿Hay miedo a qué si mis alumnos ven otras ideas, otros profesores, dejen de "pertenecerme"? Una de las primeras cosas que les digo a alumnos que empiezan a trabajar conmigo y ya tiene profesor de antes es que nunca dejen de consultar y aprender de sus primeros maestros.
Los padres piensan en ¿qué será lo más rápido y eficaz para que mi nene sea campeón? olvidando que el juego tiene un raíz formativa de la personalidad, del ser humano que es cada uno de sus hijos. Muchos progenitores cuando buscan un profesor para sus hijos preguntan ¿Y este Fulano a quién tiene de alumnos, lo ha sacado campeón? ¿Y qué sea buena persona, que le inculque buenos valoress? Uhmm, eso es materia pendiente.
Los niños, o al menos vengo viendo ésto desde hace varios años, se interesan poco por aprender ajedrez, por conocer sus secretos, por amar sus historias, por sentirse parte de un juego infinito, que pueden usarlo en el futuro como una ciencia o hasta practicarlo como si fuera un arte donde su propia creación tendrá una valor espiritual único. Si ven a una gloria como el gran maestro Oscar Panno piensan en alguien que fue muy bueno, pero que ya no vale la pena aprender de él, consultarle ¿para qué?: lastimoso. Muchos de los mejores infantiles, cadetes y juveniles participan en abiertos pero no van a las brillantes clases del gm Valerga o del gm Slipak. Si total entran a argedrez (una web de mucho valor por cierto) y ven que juega su ocasional rival y después le ponen al Fritz (Houdini, o el programa que sea) una variante para que me diga como jugarla y listo... No intentan formarse aunque sea para competir, prefieren jugar por internet, torneos rápidos y creerse que "saben todo" hasta que algún experimentado ajedrecista les hace ver sobre las sesenta y cuatro casillas cuán lejos de la realidad están.
No debo olvidarme del segmento maestros, que muchas veces pregonan por su profesión pero no siempre obran en consecuencia. El ajedrez argentino puede y debe estar mejor, lo merecemos todos. Suelo pedir a mis colegas que se acerquen a los aficionados, no que sean una élite que se aparta y practica un ajedrez diferente. En esa pirámide que los halla en su cima hagan que los de abajo suban y todos el masa ajedrecística se moverá en consecuencia.
¿Qué nos queda? Mirarnos un poco cada uno al espejo, mejorar desde lo individual para provocar el ascenso en conjunto. Han pasado sesenta años desde la gloriosa década del 50 donde fuimos tres veces subcampeones olímpicos. ¿Volveremos a eso? No lo se, pero al menos intentemos crecer, cambiar. Entre todos podemos y ojalá lo logremos.

Alejo de Dovitiis ©2012

sábado, 19 de noviembre de 2011

Veinte veces NO

Nací en una Argentina donde la democracia era la excepción y no la regla.
Hasta los doce años solamente se lo podía decir a la maestra _"¿Puedo ir al baño?". Pero desde 1983 los vientos viraron sus soplos unos ciento ochenta grados y se comenzó a votar hasta el abanderado de la clase.
Crecí con Argentina intentando pagar la deuda externa y viendo como el FMI o el Club de París nos daban lecciones de economía.
Un día vi renunciar a un vicepresidente y al instante notar que las bolsas del mundo hacían crecer el riesgo país argentino en centenares de puntos por esa decisión política.
Siempre oí hablar de América Latina arrodillada, en malas condiciones económicas hasta que la primera década del Siglo XXI pareciera mostrar justamente lo opuesto. Lo único que lamentablemente jamás vi cambiar fue el olvido permanente al Continente Africano donde mucha gente muere de hambre o enfermedades que en otros lugares del mundo son ya trivialidades. Dios quiera algún día surja allí petróleo o mucha agua para que los interesados en "salvar al mundo" se acuerden de esos muchos millones que viven empujados hacia abajo por Europa y hacia el costado por América del Sur.
En la carrera de Derecho estudié -y pronto he de refrescar- los sistemas de Gobierno.
La crisis que azota por segunda vez en cien años a Estados Unidos de América se ha trasladado a Europa y de país pequeños avanza hacia los más grandes: España, Italia yacen ahora en el horizonte cercano.
Ha renunciado como si nada Berllusconi e Italia es un caos político pero, como los italianos son maestros en esos escenarios, todo marcha como la rutina de cada día.
Se vienen las elecciones en España. Lo que iba ser en calor, para Abril o Mayo, se ha adelantado al frío del 20 de Noviembre y se lo ha denominado el 20 N. Sea cual fuere el resultado (que a la vista de las encuestas parece sellado a favor del PP) lo vital será que se respete la democracia como institución por encima de todo.
Llegando a mitad del Siglo XX hemos visto guerras civiles, fascismos, nacismos. En la segunda mitad muchas dictaduras, muertes, persecuciones y otras calamidades.
Ruego a Dios que ilumine la mente de los dirigentes de turno y que, luchando por salir de una crisis económica que pinta con llegar a ser global, no caigan en viejas recetas que tan mal le han hecho al mundo.
Winston Churchill dijo que la democracia era un sistema muy imperfecto pero el mejor que disponían las sociedades civilizadas. Que no se olvide eso en ningún sector de la Tierra.
Hace pocos años, estando de vacaciones con mi esposa en el Norte de Brasil, vi por la televisión hablar al por entonces presidente Ignacio Lula Da Silva. Ante un conflicto entre poderes y estados le preguntaron que intervención tomaría él como mandatario, a lo que él sin titubear respondió que la Constitución de la República Federativa del Brasil no le permitía al Presidente intervenir en ese tema. Tiempo después, con un índice de popularidad del 80%, no pensó en intentar reformar la Constitución para obtener un tercer mandato.
Por todo ésto ¡veinte veces no a salir de las crisis con tiranías! Que sea por medio del voto y que quien gane respete también a las minorías; las que a su vez, se dignen a desarrollar un rol constructivo que la democracia les concede.
Hoy Lula pelea por su vida pero, más que haber erguido a Brasil económicamente, ha dado un legado majestuoso a sus sucesores y a los mandatarios del mundo: respetar la Constitución como ley fundamental y pilar legal de toda democracia.

viernes, 2 de septiembre de 2011

La más linda historia de amor que he conocido.

Un domingo 26 de Agosto de 1956 se conocieron en la zona de quintas de la ciudad de José C. Paz.
Ella no había cumplido catorce años al igual que su amiga Mónica; él ya tenía dieciocho y estaba acompañado en el auto que manejaban por su primo menor Osvaldo.
Nunca supe bien del todo los entretelones de ese cuádruple encuentro pero sí puedo afirmar como hijo mayor de Jorge Ángel y Ana María Alicia que desde ese momento nunca más se separaron.
Hace unos días hizo cincuenta y cinco años del suceso y no quise que se me pase de largo dada la trascendencia humana (yo si no, jamás estaría escribiendo estas líneas) y sentimental que tiene para mí y mi hermano Álvaro.
Hubo tiempos muy lindos, otros peores, crisis pero siempre el barco siguió su curso, firme hacia el puerto seguro que fue conformar una hermosa familia.
Fui a Mar del Plata desde la panza de mi madre a comienzos de 1971, allí murió el 10 de Febrero, mi abuelo Jorge Raúl y pese a ese triste suceso año tras año concurrimos al departamento de mis abuelos maternos. Fueron muchos recuerdos hermosos en la ciudad que más recuerdo luego de Buenos Aires y Pilar. Tal vez, entre los malos momentos, viene a mi mente un día que quedamos atrapados dentro del auto por una tormenta de verano furiosa y un rayo cayó a menos de un metro del coche. Todavía siento el estruendo de ese momento pese a que yo no tendría ni diez años.

En la foto de arriba se los ve a los dos juntos, sonrientes, felices. Y en la de abajo se ve a mi madre con la prima de mi padre Mirta.

Tras mucha lucha mi madre junto con mis tíos fundó su empresa, próxima a cumplir hoy cuarenta años. Mi padre trabajó dos décadas en FIAT para pasar luego a engrosar las filas del emprendimiento familiar.
Les costó años hacer una casa afuera, muchos sufrimientos, sinsabores, pero esa casa fue, es y será el símbolo de la familia. Recuerdo a mi madre llorar por los trastornos económicos en pos de construirla y mi padre conteniéndola.
No se van de mi mente los sábados a la mañana en el Parque Rosedal o en el Jardín Zoológico con mi papá y mi hermano mientras mi mamá ordenaba toda la casa.
Puedo recordar mil cosas más, pero tal vez una marque lo que siempre hicieron por mi hermano y por mí: a mediados de 1984 debía irme de viaje de egresados con mis compañeros de toda la escuela primaria (un viaje soñado para mi) pero tenía que jugar un match de desempate para clasificar al campeonato argentino sub 14 justo en las vacaciones de invierno y mi rival no quería jugarlo en la primer semana sino repartido en las dos. Al pasar los primeros siete días yo ganaba 2-0 pero necesitaba medio punto más y mis amigos se iban a La Falda (Córdoba) ese sábado a la noche. Yo lloraba de bronca, quería dejar el match pero a la vez quería clasificar al campeonato nacional. Mis padres no sabían que aconsejarme pero de pronto me dijeron: -"Vos jugá tranquilo la partida de mañana que, apenas termines, te llevamos con tus amigos". Creo que nunca en mi vida jugué tan buen ajedrez como ese domingo. Gané de manera convincente y salimos para el hotel donde estaban mis compañeros distante a unos 750 kms. Llegamos para el almuerzo del lunes donde mis compañeros me recibieron a los abrazos como si viniera de ganar una copa mundial. Mis viejos, cansadísimos pero satisfechos, me dieron un abrazo enorme y retornaron Buenos Aires. Esta historia los pinta de cuerpo entero.
Ya más grandes mi hermano y yo se dedicaron a vivir la vida en pareja con salidas, viajes y demás actividades juntos como verdaderos novios.
Desayunando en el hotel de uno de sus últimos viajes.

Lamentablemente no fueron muchos años sólos dado que mi padre falleció imprevistamente un domingo 28 de marzo de 2004. Ese día acabó la historia de amor de ellos en la Tierra pero estoy seguro que continuará en el Cielo cuando le toque ir a mi madre (Dios quiera que falte mucho tiempo aún).
No se si ésto es un relato, un cuento o qué, creo que simplemente es el humilde homenaje de un hijo eternamente agradecido a los padres que Dios le supo regalar. Cada vez más me acuerdo de Ringo Bonavena y en su estilo yo podría decir que si hubiera prestado a cualquiera diez minutos a mis padres, jamás me los habrían devuelto.
Existen Borges, García Lorca, Shakespeare, García Márquez y muchos otros pero -para mi- la más linda historia de amor la escribieron ustedes.
¡Gracias Pá, Gracias Má!! sigo en deuda con ustedes.

Alejo de Dovitiis © 2011

miércoles, 17 de agosto de 2011

Los siete elementos de la superación personal

Cada día agradezco a mis alumnos y ex por la permanente vocación que tienen, además de aprender, de enseñarme cosas, de compartir nuevos conocimientos que ellos van adquiriendo en sus propias vidas.
El querido Matías Epelboim me acercó un maravilloso libro: Entrenamiento mental de Terry Orlick del cual extraje los siete elementos de superación personal que quisiera compartir con ustedes.

1) Compromiso: Perseguir tu sueño con constancia, luchar y esforzarte por ser el mejor que puedas ser.

2) Atención dirigida: Estar centrado en la tarea y dejarse llevar por la concentración una vez que ella fluya.

3) Confianza: Se positivo en todos tus actos y extrae lecciones para mejor contínuamente.

4) Visualizaciones positivas: Piensa cómo te gustaría desempeñarte en tu próxima labor y repasa actuaciones previas. Tu imaginación puede llevarte donde quieras.

5) Preparación mental: Se necesita un plan de acción y una forma de pensar.

6) Control de las distracciones: Se debe tener un recordatorio sencillo para volver de las distracciones, sean éstas internas o externas. Diría Jimmy Connors "volver a la zona".

7) Aprendizaje constante: Ver que salió bien, mal y por qué en ambos casos. Aplicar lecciones aprendidas y evaluar constantemente el aprendizaje realizado.

Concordante con estos siete decisivos elementos son vitales la pasión por la actividad que se lleva a cabo y el amor por las aspiraciones que se posee.
Muy interesante y recomendable, prometo seguir su lectura.

Alejo de Dovitiis © 2011